lunes, 11 de diciembre de 2017

Leucate, vivre le plaisir


Aunque, existen diferentes formas de llegar a Leucate, nosotros escogimos ir por la carretera de la costa. Por la D81 para coger la D81A y más tarde la D83. Es una ruta más lenta que la de la autovía que pasa por Perpignan, pero  disfrutas de mejores vistas al mar. Un viaje a este territorio vale la pena tomarlo con calma, porque el paisaje lo merece. 

Desde luego que, lo que tratábamos de hacer era un viaje más tranquilo en el que pudiéramos observar mejor la bonita costa del sur de Francia.





Pasamos por Sain Cyprian, Canet-en- Roussillon y Le Bacarès. Zonas turísticas de la costa francesa del Golfo de León, que mantienen su encanto durante todo el año, aunque haya una considerable afluencia de turistas.


Esta región cuida de la Naturaleza. Existe un gran número de zonas naturales, muchas protegidas, como la Reserva Natural de Mas de Larrieu y los Estanques de Canet-Saint- Nazaire y el de Salses-Leucate.




Vimos largas playas, antes de llegar a Leucate, kilométricos arenales entre Saint Cyprian, Canet -en- Roussillon y Le Bacarès.  

La llegada a Leucate desde Le Bacarés es impresionante. Ves la colina y la ciudad protegida y a sus pies el estanque salado y las construcciones de viveros para el cultivo de las ostras y el mejillón. 

Antiguamente, la ciudad de Leucate era una isla pero, con el tiempo, ha quedado unida al continente por un largo trozo de tierra. El mar está presente de forma continúa en Leucate: playas, puertos, acantilados, estanques o lagos salados y el omnipresente mar.

Nos hizo un tiempo estupendo y pudimos bañarnos en el limpio mar de la playa de Mouret, en Leucate. Una playa grande de arena clara, con el agua del mar transparente.




Sobre todo, Leucate es conocida por sus ostras y también por sus playas. Sin embargo, el reconocimiento no se debe sólo a eso. Es una ciudad vibrante. Lecaute nos pareció una pequeña ciudad apacible, muy bonita y colorista.

Un paseo por la zona más antigua de la villa, permite la observación de las fachadas de brillantes colores y los porticones de las ventanas, que también están pintados de alegres colores. Combinaciones cromáticas audaces y atractivas. Colores que nunca pensé que combinarían tan bien. Fachadas rosas con porticones azules, o verdes con fucsias o naranjas y azules. Se trata de algo característico de esta zona. La mezcla  atrevida de un sinfín de colores.



Como también lo es ver gente sentada en las terrazas de los bares, conversando. La calle y las plazas como espacio común de ocio y de contacto entre vecinos. Relajante.

Un lugar aparentemente tranquilo, aunque en algunos momentos podíamos oír el intenso tráfico de la autovía, como en lo alto de la colina dónde se hallan las ruinas de una vieja fortaleza: el Castillo de Leucate. Pero las casas y el entramado de la ciudad evitan en cierto modo que lleguen los ruidos exteriores del tráfico de la autovía. Así que, en el interior del pueblo el silencio de coches es lo que prima.




Subimos al derruido castillo para contemplar las vistas que desde allí se divisan y que son de 360 grados. En la zona más alta del castillo hay una pequeñísima ermita, con tres grandes cruces y a su lado paneles explicativos de la historia de Leucate, del Castillo y de sus alrededores. 





La zona de Leucate es ideal para la práctica de deportes relacionados con el mar: kitesurf, windsurf, piragüismo, buceo, esquí acuático y vela.


Sin embargo, a nosotros lo que nos gusta es caminar y en Leucate pudimos hacer largas caminatas. Algunas rutas son de corto recorrido, sin embargo también las hay de varios kilómetros.
Existen varios senderos señalizados: 


  • La ruta del vino
  • La ruta de los acantilados
  • El Faro del Cabo de Leucate
  • Caminar hasta la playa de La Franqui
  • Sendero que rodea el castillo

domingo, 26 de noviembre de 2017

Green Hill, sosiego rural

En Valanidorachi, sobre una verde y pequeña colina se localizan los apartamentos Green Hill. Elegimos este alojamiento por estar situado en un entorno rural y alejado de la famosa playa de Ammoudia - la cual concentra la mayoría de los alojamientos de la zona-.


No obstante, los apartamentos estaban muy cerca de las mejores playas de esa región: la playa de Loutsa y Ammoudia y a tan solo unos metros de las playas de Alonaki y la Skala -para mí, sin dudarlo, la mejor playa de los alrededores-.




También, está a pocos kilómetros de Ormos Odissea. Una bahía cerrada con un pequeño puerto y playas salvajes, en dónde aparcan las autocaravanas.


No hay que buscar sofisticación en Valanidorachi porque el ambiente es el típico de muchas poblaciones rurales: rústico y un poco descuidado. Sin embargo, los apartamentos,  todos de nueva construcción, estaban limpios y cuidados. Eran cómodos y con todas las facilidades para una buena estancia. Incluso, disponían de lavadora. 



En Green Hill no sirven desayunos, ni comidas. Pero por los alrededores, hay un buen número de tabernas y restaurantes. Además, para desayunar en el apartamento lo tenías fácil; sólo había que comprar fruta, pan, yogures, queso y solucionado el tema.


Nos gustaron mucho los apartamentos. Descansamos como niños. Un descanso profundo y liberador de cualquier tensión o estrés. Aunque, lo mejor de este establecimiento es el factor humano. El cercano y amable dueño Thomas y su mujer  nos hicieron sentir cómo si estuviéramos en nuestra propia casa. Todo fueron facilidades.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Acheron o Aqueronte, mítico río

Nuestro alojamiento se localizaba en Valanidorachi, a unos 15 kilómetros de Glyki y del río Acheron y a unos 5 kilómetros de la desembocadura de este río, en  la playa de Ammoudia. Una playa grande, de arena tostada. 


En el estuario del Acheron, navegan las barcas río arriba, aunque sólo unos metros. En el paseo de Ammoudia, en una pasarela cemento y piedra que sirve de pequeño puerto, atracan las embarcaciones que hacen diferentes excursiones por las alrededores. Allí se preparan tanto las barcas que llegan hasta las islas de Paxos y Antipaxos como las embarcaciones de recreo y las de pescadores. 

Desde este minúsculo puerto, puedes ir además en canoa o en kajak hasta el recinto arqueológico de Necromanteion que está a unos 3 kilómetros de la desembocadura de este río.


Desde cualquiera de los cafés, tabernas y restaurantes paralelos a la desembocadura del río Acheron la visión de las barcas, río arriba y río abajo, es de lo más entretenida. Casi hipnótica.


A unos 20 kilómetros de Ammoudia, al pie de las montañas, se localiza un espacio de ocio, conocido como Acheron Spring. Se halla entre las poblaciones de Kanalaki y Glyki. Aunque, es en Glyki donde se ha organizado un espacio de picnic, con restaurantes, tabernas. También, allí, han proliferado empresas dedicadas a los deportes de aventura (alquiler de caballos, escalada, rafting, canoas etc.). 







Desde mucho antes de llegar (más de 20 kilómetros) ya está anunciado el Acheron Spring, en la misma carretera nacional que une  Igoumenitsa con Preveza.



Este destino es famoso. No me extraña en absoluto, porque cuando llegas a las fuentes del río Acheron (a la zona conocida como Acheron Spring) y hace un sol abrasador, entrar en el curso del río es entrar en un espacio relajante, verde, fresco y protegido del fuerte sol. Un alivio en pleno verano. Fuimos varias veces, porque sin duda es un lugar mágico. Un ecosistema protegido por su biodiversidad por la Comunidad Europea mediante la red Natura 2000.

          

      


No es un río largo. Nace en las montañas de Souli a tan sólo 53 kilómetros de su desembocadura. Eso sí es un torrente antiguo y mítico. En la Divina Comedia de Dante, aparece como el río que conduce a las almas al Hades (infierno).


Las aguas del río Acheron son frías y en los márgenes del río, los altos árboles proporcionan una excelente sombra. Se contemplan helechos por todas partes y también altas ramas de la planta Cola de Caballo (Equisetum arvense).





Agua y agua por todos los lados. Con fuentes brotando por cualquier rincón. Su caudal enriquece una gran zona con sus limpias aguas. No sólo beneficia a la agricultura, sino que además en sus alrededores se han desarrollado un sinfín de negocios relacionado con el comercio y el turismo que genera. Hasta se asienta un pequeño mercado al aire libre con productos típicos de esta región: hierbas aromáticas, medicinales y miel.


El espacio Acheron Spring está organizado para pasar allí toda la jornada. Puedes desayunar, comer y hasta dormir en algunos de los hoteles que hay en plena naturaleza.
Hay un montón de actividades posibles a elegir, todas ellas relacionadas con algún deporte.


Pudimos disfrutar de este maravilloso entorno natural durante todo el tiempo que estuvimos por esa zona. Cuando entrábamos en uno de los márgenes del río la sensación era de bálsamo inmediato para nuestra piel. Después de una mañana de playa, estábamos agotados de tanto sol. El agua es la vida. Allí lo comprobamos.


Después de pasar la jornada en el Acheron Spring, lo divertido era ir a comer a unos de los restaurantes que están situados en la orilla del río. Uno puede comer y tener, al mismo tiempo, los pies en el agua fría del torrente. Y eso fue lo que hicimos.